Archivos para Agosto, 2009

El Blog de Mansilla, desde hoy abierto a la participación de todos

Publicado en Novedades el Agosto 4, 2009 por oraculo

Queridos amigos, todos crecemos día a día. Hoy, mientras escribía una de mis entradas a este blog, me di cuenta que esto se estaba convirtiendo, más que en una página sobre nuestro pueblo, en una especie de “diario de viaje” de quien escribe, durante sus días en la comunidad. Poca cosa. Sencillamente, ni yo conozco aun lo suficiente a nuestra hermosa comarca ni a su gente, con lo cual es poco lo que puedo aportar a la sociedad. Por eso, a partir de hoy, invito a los lectores que quieran comenzar a participar en estas páginas, a enviar sus artículos a ser.oraculo@gmail.com
Estoy tratando de convertir este blog en una experiencia colectiva, en la que todos los que queremos a Gdor. Mansilla podamos expresarnos.
El único requisito es que las notas mantengan algunas mínimas condiciones:
- NO deben contener lenguaje agresivo.
- Deben mantener una cuidada redacción y ortografía.
- TODAS deben ser firmadas con nombre y apellido.
- TODAS deben reflejar el real pensamiento del que firma, restringiéndose cualquier mención a otros como una expresión de la opinión personal, siempre y cuando no se agreda al mencionado.

Los artículos de corte político serán bienvenidos siempre y cuando toquen temas concretos y presenten opiniones fundadas, un análisis serio y, en caso de contener una denuncia, las pruebas del caso.

Los artículos referenciales, vivenciales o costumbristas tendrán prioridad, ya que el blog viene pobre en ese sentido!

Pueden adjuntar a sus notas imágenes, fotos e ilustraciones, en formato JPG de no más de 250K.

Gracias una vez mas!

Omertá

Publicado en Novedades el Agosto 4, 2009 por oraculo

El término Omertá define el código de silencio impuesto a los miembros de la mafia. Mario Puzo, célebre autor de El Padrino, escribió también la novela cuyo título es, precisamente, Omertá.
La Omertá restringía la información que podían brindar los miembros de la mafia, sus familiares y allegados. Es decir, cualquiera que fuera apresado, detenido o enjuiciado, o aún interpelado en cualquier ámbito de su vida, debía guardar un obstinado silencio sobre lo que hubiera visto u oído que pudiera involucrar a otros miembros, o aún a sí mismo, ante el riesgo de salpicar a otros o a la organización.

Según Wikipedia, los miembros de la mafia preferían el silencio ante el miedo de represalias por parte de la organización, ya que la violación del juramento de Omertá era castigado con la muerte. Sin embargo, muchos tenemos una opinión diferente: la mafia que Puzo retrata en sus libros es una organización con principios y códigos. La Omertá es parte de esa estructura de lealtad a prueba de todo, incluso frente a la cárcel.

Esto que cuento puede parecer desubicado en este contexto.
¿Qué tiene que ver toda esta perorata con Mansilla?
Absolutamente nada. O si.

Sencillamente, ocurre que Mansilla es parte de nuestra Argentina, y nuestra Argentina se encuentra inmersa en un círculo vicioso de corrupción que adhiere en muchos aspectos a ese código mafioso.
Hoy tomé conocimiento del intento de suicidio de Mario Pontaquarto, el famoso arrepentido del caso de los sobornos en el senado durante el gobierno de De la Rua. Resulta que el tipo anda sin trabajo, endeudado y abandonado por sus ex amigos políticos, que lo han expulsado de la corporación por considerarlo un traidor.
Resulta que la sociedad tampoco lo acepta. Por un lado esto es explicable: ¿quién querría darle trabajo a una persona confesamente corrupta? Sólo un corrupto. Pero si además de corrupta esta persona es traidora… ¡¡¡ni siquiera los corruptos lo querrían!!!
Uno lee los titulares de los diarios, o enciende la televisión, y no puede menos que preguntarse cuántos de los protagonistas de las noticias viven bajo el código de Omertá.
Cuántos políticos y funcionarios saben demasiado, pero se callan por respeto a sus principios corporativos de protección de sus pares. Cuántos se callan para proteger a otros y así protegerse a sí mismos, guardándose bajo el ala de la organización mafiosa en la que se ha convertido nuestra política.

Una de las primeras cosas que se me ocurre pensar, es que quiero mantener a Mansilla al margen de esta realidad. Así como nos mantenemos hasta hoy alejados de la terrible violencia que invade los grandes centros urbanos, deberíamos esforzarnos por mantenernos ajenos a la Omertá política.
Gracias a Dios (y a nuestros votos), podemos decir que no tenemos en nuestro pueblo este enorme problema. Por lo menos por ahora.
Sin embargo, el comportamiento de ciertos referentes, sobre todo de la oposición, pareciera tener bastante que ver con prácticas que si bien se mantienen alejadas de la corrupción más cruda, parecieran acercarse a un corporativismo político infantil, dedicado a embarrar la cancha.

Aunque muchos hagan grandes esfuerzos, nadie puede negar (ni yo voy a tratar de ocultar) mi adhesión al actual gobierno municipal. Por supuesto, mantengo diferencias en muchos aspectos con el Dr. Orué y otros funcionarios, pero la diferencia hace al debate y, por lo tanto, a la política. En los grandes temas, compartimos las mismas opiniones e idénticos métodos de acción.

Durante el episodio de la gripe porcina, y luego con el mentado caso del nombramiento del Director para el Hospital, quien escribe se sintió realmente utilizado por los opositores a la actual gestión de gobierno.
Primero, porque se utilizó mi nombre y el cuadro gripal de mi familia para contribuir a ensuciar la gestión sanitaria del intendente. Segundo, porque se me incitó a participar de un reclamo que se supone justo (la necesidad de nombrar Director para nuestro Hospital) y posteriormente ese documento al cual suscribí fue utilizado para hacer oposición. Una oposición torpe y falta de criterios claros, vale decir.

Jamás voy a intentar negar mi interés en todos los niveles de la política nacional, lo cual incluye obviamente un sano y justificado interés por la política municipal. Tampoco voy a renegar de un rol que creo que debo cumplir, que es el de observador de nuestra realidad desde mis conocimientos del “afuera”, como empresario, industrial y ciudadano. Menos aún de posibles aspiraciones políticas, ya que soy un convencido de que la causa fundamental de las malas políticas son el resultado de cierta renuencia de la ciudadanía a participar en actividades partidarias y la negación a ocupar puestos en las listas electivas. Pero no voy a quedarme callado frente a la acción de cuadros políticos mal intencionados que usan mi persona para embarrar la cancha y complicarle la vida a buenos funcionarios que han dado sobradas muestras de trabajo y compromiso con la comunidad.

Si no me quejara ante semejante afrenta, estaría sumándome al principio de Omertá. Y de ahí a ser uno más de la mafia corporativa de nuestra política, hay un solo paso.